Por fin he conseguido llegar a Aalborg. Finalmente la nube de cenizas se retiró de Europa y se abrieron los espacios aéreos daneses.

El viaje sin incidencias (y mira que es raro, jeje). Cogí el vuelo a las 13.15 del pasado lunes y a las 16.40 llegaba a Copenhague. Aterrizamos 10 minutos más tarde de lo previsto, lo que me hizo tener que correr un poco para llegar al vuelo hacia Aalborg. A las 18.15 mas o menos llegaba a Aalborg y sorprendentemente mi maleta llegó a la vez que yo. La verdad es que todavía no me lo creo, después de que el año pasado llegara un día más tarde, no esperaba que estuviera allí al aterrizar.

Cogí el bus y fui hacia mi nueva casa. La verdad es que este año es todo más fácil. Sé dónde están los supers, dónde tengo que renovar la tarjeta del bus y los autobuses que tengo que coger para ir a la uni o para bajar a casa del aeropuerto. Así que en un par de días ya estaba totalmente integrada en la rutina diaria.

Tanto es así que al día siguiente de llegar (es decir el martes), ya me estaban “ofreciendo” la posibilidad de empezar mi carrera como conejillo de indias, jeje. Cómo tampoco tenía muchas cosas para hacer, dije que sí. El experimento, duraba unas 2,5 horas y consistía en realizar unas contracciones con el dedo meñique a diferentes niveles de fuerza, con unos alambres metidos dentro del músculo. Por suerte, mi músculo era pequeño, y sólo me clavaron 2 agujas y por lo tanto, sólo tenía dos pares de alambres (un poquito más finos que los hilos de cobre que componen los cables de la luz, pero parecidos) clavados en mi mano. Digo por suerte, porque por lo visto la idea era clavarme entre 3 y 4 agujas (entre 3 y 4 pares de alambricos) en mi pobre mano, pero como el músculo era pequeño no cabían más de dos.

Por otra parte, no me puedo quejar por el recibimiento que he tenido aquí. La gente de aquí como siempre es muy maja, y en los pocos días que llevo aquí no he parado. El martes me fui a jugar a la Wii, el miércoles nos fuimos a cenar una pizza y el jueves fuimos a echar unas cervezas a un lugar un tanto extraño. Bueno más que el lugar, lo que era extraña era la gente de allí. Una de las personas extrañas era por ejemplo, un señor, que estaba jugando al billar con unos patines de línea puestos y mientras jugaba, bailaba. En fin, hay gente para todo.

Lo que peor llevo de estar aquí creo que es la comida. Ains no recordaba que la comida fuera tan mala. Como empiezo a echar de menos la comida española.

Por otra parte el tiempo tampoco acompaña mucho. Estos días el cielo está gris y de vez en cuando llueve. De todas formas tengo el consuelo de que en Pamplona, el tiempo también está un poco revuelto, con la diferencia de que aquí tenemos unos 10 grados menos, jeje. Aún así hoy parece que el sol empieza a lucir y aunque el viento sea frío se puede salir a dar una vuelta por la calle. Eso sí, con abrigo, que yo no tengo tantas calorías como las chicas de por aquí que hoy me he fijado ya han sacado sus sandalias del armario.

One Response to “Mis primeros días en Aalborg”

  1. ea2ccg dice:

    Guapaaa me alegro mucho de que todo te vaya bien.Cuando vuelvas le diremos a Felipe que prepare un caldero bueno de migas,a Ana una buena cazuela de chocolate y repartiremos lacasitos para todos.

    Un beso muy grande de un botijo que te echa de menos por estas tierras.

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